“Mens sana in corpore sano” decían los antiguos latinos. Y tenían toda la razón. Varios estudios científicos han demostrado la importancia de la actividad física para el cerebro, la alimentación, etcétera. Ahora, además, nuevas investigaciones han certificado la repercusión del sedentarismo en la esperanza de vida.
 

Cada día acude a más gente a las clínicas con la prohibición de movimiento. Cuando una persona viene a vernos por un dolor en la,es espalda[1] y nos dice que tiene prohibido hacer cualquier tipo de deporte[2], porque: “los impactos repetidos provocan un deterioro progresivo en la estructura del disco intervertebral”. Automáticamente le decimos: “¡vamos a probarlo!”. Le hacemos subir en una bicicleta, en la elíptica o en una cinta dependiendo de cómo lo veamos. Sabemos que cargas excesivas podrían llevar, junto con otros factores relacionados como la genética, la edad o la capacidad de transporte metabólico, a una debilitación del disco[3] por lo que no lo tenemos una hora haciendo la misma actividad, previamente le habíamos preguntado en la historia clínica cuanto podía caminar antes de aparecer el dolor, muchos no lo saben otros dicen que les disminuye al andar y otros no han probado,es . También tenemos que ver si el peso juega un factor importante en su dolor y localización[4] ya que sabemos: “La obesidad se asocia con la altura del disco reducida en la columna lumbar, pero no en la unión lumbosacra”. Los factores biomecánicos y estructurales son un aspecto importante a considerar, sin embargo nos parece una recomendación pésima. ¿Qué tipo de mensaje estamos transmitiendo a un paciente al que le decimos prohibido hacer deporte?[5] Teniendo en cuenta que el ejercicio y la actividad física es la recomendación más fuerte que podemos hacer para dolencias musculo-esqueléticas[6] no solo le desproveemos de la mejor herramiento de la que disponemos sino que además favorecemos conductas de evitación y kinesiofobia,es. Es una mala idea. Como dice Nassim Taleb, algunos sistemas se benefician del estrés. Los seres humanos somos antifrágiles, es decir, nos beneficiamos del estrés. Los huesos, los tendones y los músculos necesitan estímulos de carga. ¿Qué nos hace pensar que el ejercicio terapéutico controlado con la carga adecuada haga que los discos se comporten como los músculos, tendones o el hueso?.

Haciendo una búsqueda encontramos que la ejecución de ejercicio fortalece el disco intervertebral[7] si nos adentramos un poco en este estudio del 2017 vemos que:

  • Comparando las RESONANCIAS MAGNÉTICAS de 3 grupos de personas:
    • Sedentarios
    • Corredores de 20 a 40 km/semanales
    • Corredores de más de,es 50 km/semanales
  • Las características de los discos de los grupos que practican deporte son significativamente mejores, poseen una Mejor hidratación discal y un mayor contenido en proteoglicanos.
  • la compresión axial de la carrera a pie es beneficiosa para los discos, acabando con el mito de que “correr es malo para la espalda”.

Si tenemos dos premisas claras que son disminución de obesidad y movimiento van a ser factores de buen pronóstico para mejorar el dolor de espalda y le añadimos el ejercicio terapéutico[8] y una exhaustiva valoración de las estructuras[9] que puedan dar ese dolor podemos mitigar en parte esas molestias. Ciertamente en el curso de Binomio Lumbar- Cadera, veíamos que el dolor de espalda es la causa más importante de bajas laborales con el consiguiente coste asociado . Rubén Tovar también subrayó la importancia de los sistemas de subclasificación del dolor lumbar para mejorar nuestros diagnósticos y optimizar nuestros tratamientos ayudándonos de los distintos sistemas: McKenzie, O'Sullivan, sahr Mann. Lo que está claro es que si somos sedentarios el dolor va a persistir.

Ya para terminar, hace ya unos años, cuando trabajaba en geriatría, una usuaria del centro grito en la sala de fisioterapia “Movimiento, movimiento aunque no se haga nada” porque estaba esperando para ser tratada. Ella tenía demencia pero tenía claro que el movimiento era salud. Lo que ella insinuaba, hoy la ciencia le da la razón,es.

 

[1] Barómetro del Dolor 2017. España presenta la mayor prevalencia de dolor corporal (63% de la población) de la UE en el barómetro del dolor. Espalda (37%) cuello (35%) y lumbares (31%) son las partes del cuerpo más afectadas.

[2] “No debemos etiquetar los ejercicios como buenos y malos. En lugar de eso, piensa más de ellos como apropiado o inapropiado para el estado actual del paciente. Esto incluye la sensibilidad, la motivación, el acceso al equipo, el tejido y la etapa de recuperación.” Ben Cormack. fisioterapeuta (vía Twitter)

[3] Adams MA, Roughley PJ. What is intervertebral disc degeneration, and what causes it? Spine, 2006; 31:2151-2161 → http://citeseerx.ist.psu.edu/viewdoc/download?doi=10.1.1.524.9160&rep=rep1&type=pdf

[4] Urquhart DM, Kurniadi I, Triangto K, Wang Y, Wluka AE, OʼSullivan R, Jones G, Cicuttini FM. La obesidad se asocia con una altura de disco reducida en la columna lumbar, pero no en la unión lumbosacra,en. → https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24825160

[5] Los últimos datos del ministerio de educación, cultura y deporte establecen que el 73% de los españoles es sedentario. En el caso gallego, un tercio de la población, unos 960000 individuos, no realiza el mínimo de actividad física recomendada diaria. Esto implica mayor riesgo cardiovascular, de accidente cerebro vascular, cáncer de mama, diabetes tipo2 y cáncer de colo, entre otros, y, por ende, mayor gasto sanitario.

[6]El ejercicio físico (acuático) está recomendado por la OARSI, EULAR, ACR, etc,(y algunas más) como primera línea de tratamiento no farmacológico para el abordaje de los síntomas de las patologías reumáticas por ejemplo, artrosis, artritis, etc.
El ejercicio terapéutico también está recomendado por la European Spine Society y European Spinal Deformity Society,es.

[7] Belavy DL, Quittner MJ, et al. Running exercise strengthens the intervertebral disc. Scientific Reports, 2017; 7, Article number: 45975 → https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5396190/

[8] Cooper, norte. A., Scavo, K. M., Strickland, K. J., Tipayamongkol, N., Nicholson, J. D., Bewyer, re. C., & Sluka, K. UN. (2015). Prevalence of gluteus medius weakness in people with chronic low back pain compared to healthy controls.European Spine Journal, 1-8. → https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26006705

[9] Kyongsong Kim, Toyohiko Isu, Daijiro Morimoto, Naotaka Iwamoto, Rinko Kokubo, Juntaro Matsumoto, Takao Kitamura, Atsushi Sugawara, Akio Morita. Common diseases mimicking lumbar disc herniation and their treatment → http://misjournal.net/article/view/2036

 

Agradecimientos:
  • Luisa Ibañez (@luigibanez)
  • Rubén Tovar (@elefanteG85)
  • Jesús Valiño Castedo (@castrorodin)
  • Leticia Ferro Rubio (@ARTHROS_Fisio,el)